sábado, 27 de mayo de 2017

La era de las cosas



Un neologismo actual es “Internet de las cosas” que alude a las redes que conectan todo tipo de objetos a la red Internet.  La interacción usuario – información se muestra de manera directa y en tiempo real. 

Cuando en 1991 apareció “internet”  a escala académica para interconectar ordenadores físicos ubicados en universidades y centros de investigación se pensaba visualmente en un cable telefónico o en una onda hertziana. Dos objetos: ordenadores interconectados entre sí.

A partir de 1992 con la aparición de la World Wide Web (CERN) y los navegadores inteligentes, los usuarios de esos dos objetos podían intercambiar información entre sí de manera prácticamente inmediata (Dependía del tipo de red telefónica y modelo del modem elegido).  

A partir de 1993-1995 muchas otras redes se incorporaron a “Internet”, pasando del mundo académico y gubernamental a la sociedad de consumo.  Nacía la industria de Internet y la consecuente industria de creación de contenidos.

Al comenzar el siglo XXI  internet dejaba las instituciones y pasaba a la calle, cualquier persona podía conectarse a internet, en cualquier lugar  y en tiempo real gracias a los  nuevos dispositivos móviles evolucionados del teléfono inalámbrico o portable (el móvil para entendernos).

Hoy  es posible acceder a los contenidos disponibles en las redes de internet ya no desde cualquier dispositivo móvil; sino desde cualquier cosa física: una nevera, un reloj de pulsera, unas gafas, una mesa, un vestido, etc.  Siempre y cuando tenga un dispositivo o área Wi-fi que le permita al usuario conectarse a Internet.

Hoy en tiendas de anticuario y en los centros de reciclaje y/o reutilización de residuos, se amontonan los viejos ordenadores y los viejos móviles que han quedo obsoletos por el avance acelerado del mercado tecnológico.

Otra de las víctimas son los libros, las enciclopedias y los archivos en papel, inservibles paradójicamente en la era de las cosas.  Es curioso porque la información que está contenida en estos antiguos receptores de información  es la misma o incluso más ampliada que la que puede ofrecer cualquier app que se desarrolle.  El mercado manda y las cosas digitales o digitalizadas son más demandadas que las cosas off line.  

Vivimos en un mundo capitalista y en una sociedad de consumo, donde se produce más de lo que realmente se necesita. La duración del ciclo de vida de las “cosas” que hoy se venden no superan los tres años.  La idea es producir más, para ganar más.  Los entusiastas de la sociedad de consumo enarbolan la bandera de la innovación tecnológica como un síntoma de desarrollo del país. Los detractores consideran que la excesiva industrialización y la sociedad de consumo actual están jugando en contra de la ciudadanía y del medio ambiente.  El deterioro de la salud y del planeta es un síntoma de ello.

 Algunos han querido salirse de la corriente dominante, aislarse del consumismo excesivo e incluso abandonar el mundo digital. Las alternativas que proponen es el consumo justo de aquellas “cosas” que realmente necesitamos para nuestra vida. Nos proponen adquirir “cosas”  producidas con materias primas y métodos respetuosos con el medio ambiente.  Nos proponen mejorar y dignificar las condiciones laborales de los trabajadores que producen las “cosas”.  Nos proponen cambiar el modelo energético por uno más respetuoso con el medio ambiente. Nos proponen abandonar los combustibles fósiles por otras fuentes de energía renovables.

El interés de estos grupos “verdes o ecologistas” es cambiar el modelo de sociedad en los países altamente industrializados.  Se trata de regresar a un mundo donde lo importante no son “las cosas”, sino apostar por lo que es verdaderamente importante para la vida: las personas y la naturaleza.

En algunos países este movimiento sensible con la vida humana (nuevo humanismo) y con la naturaleza (nuevo ecologismo),   se ha convertido en objetivo prioritario. Lo importante no son “las cosas” y a partir de ahí comenzar a cambiar la sociedad e industria.

No se trata de acabar con la industria, ni de dejar de usar la tecnología; sino lo verdaderamente importante es hacerlo de manera correcta y responsable incorporando al acervo político, económico y social: La recuperación de la ética, el avance del espíritu democrático, la apuesta por la fraternidad social, la cultura del respeto y la tolerancia, la cultura de la paz, la resolución consensuada de los problemas surgidos.

Frente a la sociedad de consumo, sería bueno cambiar a una sociedad del bienestar.  Algunos capitalistas dirán que cuesta mucho mantener el estado de bienestar. Esto sucede porque únicamente piensan en términos monetarios.  A veces las inversiones no han de hacerse en moneda en curso, sino en servicios públicos de calidad para contribuir al desarrollo de las sociedades. 

Una sociedad es desarrollada cuando alcanza un alto nivel de bienestar social; no porque haya sido capaz de producir y comercializar muchas “cosas” o su PIB esté en la cumbre del índice.

En 1972 el rey de Bután consideró que el modelo capitalista occidental no contribuía a superar la extrema pobreza en la que vivían sus ciudadanos. Observaba desde la perspectiva espiritual budista que la infelicidad de su pueblo se extendía de forma más rápida que la pobreza. Llegó a la conclusión que el modelo capitalista no estaba siendo eficiente en la erradicación de la pobreza y su infelicidad  no se ajustaba a la espiritualidad budista. El dolor de su pueblo aun permanecía.

Para ello cambió el modelo: el objetivo de su política económica debía conseguir niveles altos de Felicidad Nacional Bruta (FNB) a través de:

-          Promoción del desarrollo económico sostenible e igualitario
-          La preservación y promoción de los valores culturales
-          La conservación y preservación del medio ambiente
-          El establecimiento del buen gobierno

El bienestar debe comenzar por uno mismo: Salud física, psicológica y emocional. Seguidamente se debe crear un ambiente de bienestar comunitario: buenas relaciones sociales, convivencia, solidaridad, fraternidad, consensos y acuerdos en común. Para crear un buen ambiente de bienestar a nivel estatal: buen gobierno, políticas de interés general, políticas de buenas relaciones con el exterior, cultura de la paz, etc.

Por  tanto el movimiento que puso el rey de Bután encima de la mesa no era un programa político, sino un cambio en la mentalidad y en el estilo de vida de las personas. Para Bután y otros muchos países que han seguido su estela con mayor o menor implantación, lo importante son las personas, su bienestar y su felicidad.

Recientemente el Papa Francisco, el ex presidente Obama, su mujer y otros muchos líderes mundiales concienciados de la necesidad de cambios en el modelo actual, han hecho igualmente hincapié en la necesidad de cambiar de vida. De abandonar el consumismo compulsivo, de limitar la acción de las empresas y gobiernos capitalistas,  de crear marcos jurídicos respetuosos con las personas y con el planeta. 

El “capitalismo y el comunismo”  nacieron en una era tecnológica pre digital.  En aquel contexto era factible el mundo dual o binario que se expresaba de manera efectiva en un maniqueo discurso de: “buenos y malos, amigos y enemigos, ángeles y demonios, ricos y pobres”. Hoy el mundo es diferente. La primigenia “aldea global” (Marshall McLuhan, “Galaxia Gutenberg”, 1962) se ha convertido ya en una gran metrópoli, que supera incluso el marco virtual para hacerse real.

Hoy la información y el conocimiento marcan la agenda económica, política y social.  La globalización digital ha permitido la interconexión de los  terrícolas de manera mucho más eficiente, inmediata  y directa que en épocas anteriores. 

En consecuencia, la naturaleza del poder en esta gran metrópoli, está cambiando nuevamente. Aquel que controle la información y el conocimiento tiene el poder hegemónico y absoluto sobre  la humanidad (“Matrix”,1999). “El Gran Hermano” que predijo en 1947 George Orwell en su novela “1984” es hoy una realidad palpable.  

El avance científico nos habla de una revolución robótica, en la que las máquinas acaban sustituyendo a los humanos en la industria. Esto, que para muchos es ciencia ficción, es una realidad inminente a la luz de los progresos que están teniendo los resultados actuales en materia de Inteligencia artificial.


El pensamiento actual está debatiendo sobre el futuro próximo del planeta y sus habitantes. Como ya pasó en el siglo XIX con la primera revolución industrial, hay personas que prefieren ahondar en los beneficios de “las cosas” y otras que prefieren poner en primer plano las necesidades y deseos de “las personas”.  Pero también están los que buscan fórmulas de consenso mixtas un punto intermedio entre los productores de las “cosas” y los que prefieren a las “personas”, antes que a las “cosas”.



jueves, 18 de mayo de 2017

17 de mayo, Día Internacional del Reciclaje




El reciclaje como actividad industrial surgió después de la segunda guerra mundial (1939-1945) al desescombrar los edificios destruidos en las grandes ciudades. Los arquitectos reutilizaron los materiales de los antiguos edificios, para construir las nuevas edificaciones. Después comenzaron a pensar en cómo sacar provecho de esta actividad, dado que reducía los costes de producción, surgiendo así un nuevo sector económico: el del reciclaje.

Fue a partir de la década de 1970 y 1980 cuando el reciclaje pasó a convertirse en una actividad social englobada dentro de los movimientos naturalistas y conservacionistas de los espacios y especies naturales.  Con las cumbres medioambientales, los gobiernos se fueron de forma asimétrica y no siempre dando facilidades, adaptando a políticas medioambientales favorables a mejorar la vida en el planeta, preservar las especies amenazadas y reservar espacios libres de presencia humana. En los últimos tiempos las políticas medioambientales se han orientado hacia la calidad del aire que respiramos, la calidad del agua que bebemos o la calidad de los alimentos que comemos.

La energía es un escollo para el desarrollo de los pueblos y también para las políticas medioambientales. Los intereses de la industria y los desafíos del activismo social se contraponen, dejando a los gobiernos en una complicada posición.  En muchos casos se han formado lobbies energéticos que apuestan por el mantenimiento de sistemas productivos altamente contaminantes o nocivos para la vida en el planeta. Sus intereses financieros y económicos condicionan su posicionamiento.  Por el contrario el activismo social  apuesta por una energía limpia de contaminantes; así como por una producción respetuosa con el medio ambiente y la salud de las personas.

Los gobiernos afirman en teoría y públicamente estar de acuerdo con las políticas medioambientales conservacionistas y con apostar por la energía limpia; pero en la práctica se ven avocados a someterse a las presiones de los lobbies energéticos y a la industria agresiva con el medio ambiente. Los tratados internacionales han sido machacados hasta el extremo. La guerra energética es una realidad en la actualidad. El activismo conservacionista ha sido denostado, perseguido y condenado al ostracismo. Las leyes se han hecho a medida de las grandes industrias contaminantes.

El reciclaje  es una concesión que los gobiernos han hecho a los activistas para justificar su teórico posicionamiento hacia la energía limpia y los procesos productivos respetuosos con el Medio Ambiente.  Tener servicios de recogida y procesamiento de residuos urbanos genera mucho voto ciudadano. Da buena imagen al municipio y engrandece la figura de sus autoridades. En realidad el reciclaje es un arma de doble filo.

Por una parte retira de la circulación ingentes cantidades de residuos, conciencia a la gente y favorece la vida a nivel local; pero por otro se mantiene la generación de residuos dado que el reciclaje es hoy un sector económico en ascenso. Da de comer a muchas familias y genera muchos puestos de trabajo.

Pero por otra no acaba de solucionar el problema de la generación de residuos.  En algunos países han convencido a sus ciudadanos en la necesidad de cambiar los hábitos de consumo y el estilo de vida.
 
Muchas veces no somos conscientes de la basura que generamos, no somos conscientes de la cantidad de envases que no reutilizamos, no somos conscientes del papel que usamos a diario. 

Nosotros somos el problema al generar residuos. Si reducimos los residuos, no será preciso reciclar.

El reciclaje es el resultado de una forma de vida hostil con el medio ambiente. La concienciación medioambiental habría de caminar  hacia un estilo de vida diferente. El reciclaje es la muleta; ayuda, pero no soluciona.

Existen hoy muchas iniciativas al respecto tanto desde la esfera pública, como desde el sector privado. Promocionar una vida sana es una forma altruista en la que cualquier persona puede participar en este proyecto global que pretende recuperar el planeta tierra como nuestro hogar.

Apostar por un bienestar físico, psicológico y emocional es una buena forma de iniciar un estilo de vida saludable. El ejercicio físico, el equilibrio emocional, tener una buena salud mental, tener un cuerpo sano a efectos médicos, es la base a partir de la cual gira todo proyecto medio ambiental. Comencemos por uno mismo y nuestro entorno inmediato.

En este sentido la buena alimentación es fundamental. La dieta que consumamos ha de ser la adecuada a nuestro estado físico y mental.  La pirámide de alimentos es una herramienta esencial para encontrar el equilibrio dietético que necesitamos para tener una buena salud nutricional.

El ejercicio físico regular se ha revalorizado en los últimos años, e incluso forma parte de la pirámide nutricional actualmente. Tiene infinidad de beneficios para el cuerpo humano y también a nivel psicológico, dado que refuerza la autoestima, combate el estrés y aumenta la vitalidad entre otros beneficios.

El equilibrio emocional es fundamental para tener una vida sana. La vida a veces nos coloca en situaciones desagradables y de estrés. Muchas veces no sabemos cómo reaccionar y a veces todo ello nos puede conducir a la depresión o a la esquizofrenia. Aceptar lo que uno es, con sus límites, sus virtudes y defectos, es una buena forma de tener equilibrio emocional. Saber reaccionar en la medida oportuna ante una situación de estrés, favorece la comunicación interpersonal y nos hace sentir bien.

El bienestar emocional es fundamental para ganar en autoestima y en iniciativa. En la Grecia clásica se decía aquello de “Conócete a ti mismo” y Descartes decía “pienso, luego existo”.  El reconocimiento de uno mismo ayuda en la maduración de la persona como individuo y ayuda en sus relaciones personales con su entorno.

 Cuando uno tiene vida sana, puede aportar ideas razonables al conjunto de la sociedad, puede implicarse en proyectos concretos o participar del debate público dando su opinión. 

En las asociaciones y movimientos medioambientales, se puede ver el activismo hacia todas estas cuestiones, con mayor o menor exaltación de las ideas. Existen en las mismas gentes que desde la razón y la buena política (esa que tanto escasea últimamente) tratan realmente de mejorar el medio ambiente proponiendo cambios sustanciales en las políticas gubernamentales o en la legislación en base a una hoja de ruta o agenda medioambiental,  a través de experiencias o estudios científicos contrastados.

Por desgracia también hay mucho radical y fanático suelto (el “ecologista coñazo” que diría mi tío Luis q.e.p.d.), aquel que pretende hacer las cosas de forma brusca y a menudo violenta  (Lo cual es un contrasentido, dado que los activistas medioambientales suelen ser por lo general pacíficos) para imponer su voluntad.

Por tanto el reciclaje es bueno, se ha de hacer y se ha de concienciar a todos; pero no es la solución. El cambio de vida y de hábitos de consumo favorece más a la naturaleza que el reciclaje de residuos.  No generar residuos y usar energías limpias contribuye a la mejora del medio ambiente.


Es preciso en este día señalado reivindicar al gobierno una política medioambiental para España vinculada al desarrollo y extensión de la energía limpia y no vinculada a los intereses del lobby energético controlado por las grandes eléctricas del país.  España lleva mucho retraso en el cambio de modelo energético. En otros países europeos ya llegan al 100% de energía limpia. ¿A qué espera nuestro gobierno para sumarse a la energía limpia?



lunes, 8 de mayo de 2017

EPSON PaperLab A - 8000, la revolución en el mundo de reciclaje




EPSON acaba de presentar en la Feria CeBIT de Hannover  (Alemania) su laboratorio de papel o fábrica de papel instalable en una oficina.

Este aparato gigante con una buena estética funcional para oficinas: Imprime, destruye y  con los residuos generados, crea de nuevo papel en tan solo 3 minutos. Este nuevo papel presentará a elección  diferentes grosores, colores e incluso olores.  Con esta máquina se ahorra uno tener que ir a la planta recicladora; con ella en la propia oficina se puede reciclar el papel creado previamente en la misma oficina. 

En Epson aseguran la máxima confidencialidad de la información y el respeto al medio ambiente. Pero no ofrece datos,   ni especificaciones técnicas como: el  consumo eléctrico, la composición de los aditivos que se incorporan a la fibra de papel (¿son o no son contaminantes?) y el coste de mantenimiento de los consumibles que necesitará (tintas principalmente).

El precio parece que será alto y estará destinada a las grandes empresas que consumen mucho papel. No parece que se dirija a la pequeña empresa, autónomos o al ámbito del hogar, donde los costes se prevén inasumibles. Tampoco para Epson es rentable enfocarlo a la PYME, autónomos y hogares.

Hasta 2018 no vamos a poder disfrutar de esta máquina revolucionaria en Europa. Principalmente se está vendiendo en China, Japón y Estados Unidos, donde está teniendo buenos resultados al parecer.

Para la PYME, autónomos y hogares aun son necesarias las empresas que ofrecen servicios de gestión de residuos a pequeña escala: Retiran, destruyen y reciclan los residuos generados. Consúltenos y les solucionaremos su problema. Las empresas de gestión de residuos están autorizadas para desarrollar esta labor, aseguran la información, monitorizan el proceso, certifican el servicio  y contribuyen a proteger el medio ambiente de forma rápida, con total transparencia y de toda confianza.

En Kalímacos llevamos desde 2010 con este servicio atendiendo esta demanda a pequeña escala: hoteles, abogados, asesorías, autónomos, particulares, ingenieros, arquitectos, comercios, empresas de venta de telefonía, son algunos de los sectores que más nos demandan este servicio. Son muchas las toneladas de papel que han sido retiradas de la circulación, destruidas y recicladas en papel nuevo, en fibra alimentaria, en abono, en papel higiénico y en pasta de papel para múltiples usos.


 Para más información www.kalimacos.com